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Las ciencias de la comunicación y la educación
Por Everardo Reyes García.
Profesor, Tecnológico de Monterrey Campus Toluca.
Estudiante Investigador, Universidad de Paris VIII, Vincennes-Saint-Denis
Diciembre, 2005.
Ref: http://hipercomunicacion.com/pubs/sic-educacion.html
Introducción
La educación es un acto comunicativo, en su forma más simple existe un mensaje, un emisor y un receptor. ¿De qué manera la educación y la comunicación se han conjugado para estudiar la relación con las tecnologías de la comunicación y de la información?
Perspectiva histórica
Toda la historia de las técnicas de comunicación ha estado íntimamente ligada a la historia de la educación. Antes de que existiera el cuaderno o el pizarrón, ya se sabía que en la antigüedad se recurría a diversas técnicas para construir dispositivos socio-técnicos susceptibles de facilitar el aprendizaje. Incluso, varios investigadores de la tecnología han visto la aparición de la escritura como una forma de grabar o de registrar la palabra hablada con la intención de que no se pierda y de que sea disponible para las generaciones venideras (c.f. Singer, CH. ed. A history of technology, Oxford, 1977).
A partir del siglo XX, la imagen audiovisual y la producción industrial se han visto envueltos en los sistemas educativos: numerización de documentos, programas de cómputo, transmisiones por medio de redes, formas de presentación de documentos (e.g. hipertexto, escritura en pantalla).
En México, González, Gutiérrez, Veneroni, Mejía, Olmos, Parker, Rodríguez y Sánchez (1998, p. 314-317) señalan la relación de la educación a distancia con la llegada de la televisión educativa en 1947, con la transmisión en blanco y negro de la primera operación quirúrgica en el Hospital Juárez de la Ciudad de México. Más tarde el subsistema Telesecundaria fue establecido en 1968 como sistema educativo nacional comenzando con casi 7 mil alumnos y más de 300 maestros coordinadores.
En diciembre de 1955, se pone en marcha en México la Red EDUSAT. Un sistema con la ventaja de facilitar el manejo de varios canales de televisión a un costo inferior al de las tecnologías analógicas y que permitió la pronta expansión de la educación a distancia vía satelital.
La investigación de las tecnologías de la comunicación y de la información
En función a la época y al lugar, dos concepciones diferentes han estado al origen de la relación entre el acto educativo y las técnicas de comunicación: éstas últimas han sido pensadas como herramientas o como objeto de conocimiento. En el primer caso, las técnicas de comunicación han sido utilizadas sobretodo para diversificar las formas de transmisión del contenido: la imagen ha sido usada para mostrar o para reemplazar a la original; el correo, la radio y la televisión fueron inicialmente empleados para sustituir la voz del maestro; la computadora ha permitido la simulación de situaciones, guardar datos de forma masiva para asegurar su difusión. En el segundo caso, las técnicas han logrado convertirse ellas mismas en objetos de conocimiento. Así como los sofistas enseñaban a sus discípulos a hablar y escribir eficazmente, en los programas escolares actuales los maestros enseñan a leer mediante una pantalla y a navegar el Internet.
La investigación, a excepción del campo de la informática, se ha mantenido al margen de estos dos fenómenos por tres razones principales. Primero, la experimentaciones aisladas han propiciado el desarrollo de herramientas técnicas a partir de diversas concepciones del aprendizaje. Segundo, la fascinación por las técnicas vanguardistas ha ocultado lo que Thierry Gaudin calificó en 1978 como "innovaciones populares" (e.g. el uso de la fotocopiadora). Tercero, los intereses industriales, mediáticos y políticos han abierto un abismo entre la teoría y la práctica en el mundo real.
Cegadas por la nebulosa de los intereses que las rodean, la cuestión de las tecnologías de la información en la educación es entonces un objeto complejo. Los discursos técnicos, pedagógicos y políticos se conjugan. Sin embargo, varias disciplinas se han interesado al encuentro de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) con la educación.
La primera de las disciplinas en haber elaborado marcos teóricos y métodos de trabajo por una comunidad reducida pero internacional es la informática o la computación. Para entender el origen estadounidense y conductista de estas investigaciones hay que remontarse a los años 60 y a los estudios sobre la educación cibernética. Actualmente, esta comunidad se autodefine bajo el concepto de Ambientes Computacionales para el Aprendizaje Humano (ACAH).
El objetivo de los ACAH es la investigación de principios de concepción, de desarrollo y de evaluación de ambientes informáticos digitales que permiten aprender a los seres humanos. Para esta vertiente de la didáctica computacional, el utilisador de un ACAH está bajo el control de la máquina y no al contrario.
En relación con la informática, las ciencias de la cognición han desarrollado grandes avances en numerosos países. Pluridisciplinarias por esencia, las ciencias cognitivas se interesan por entender cuáles son los procesos mediante los cuales el ser humano adquiere, construye y modifica sus conocimientos sobre el mundo, sobre él mismo y sobre los demás, y cómo estos procesos, ligados de forma indisociable a la memoria y a las emociones, están empleados en la acción, el lenguaje y el razonamiento.
La comunidad de investigadores de esta rama es más grande que los ACAH, y vienen de varias disciplinas como la neurociencia, la psiquiatría, la psicología, la lingüística, la filosofía, la antropología, la informática, las matemáticas, la lógica, la inteligencia artificial, la robótica, entre otras. Para elaborar sus modelos teóricos de cognición, estas ciencias recurren a la experimentación, la modelización y al uso de tecnologías de punta (como la ingeniería cerebral). Empero, la educación no constituye para ellos más que una de varias aplicaciones sociales.
En las ciencias sociales y en las humanidades, el lugar para abordar las cuestiones de las tecnologías de la información y de la comunicación ha quedado limitado. Las ciencias de la educación que produjeron trabajos importantes sobre el uso de la televisión y de los medios audiovisuales han comenzado a interesarse a la relación hombre-máquina. Sus diferentes perspectivas plantean preguntas pedagógicas: cómo usar las maquinas para transmitir un contenido o qué aportan las técnicas a la educación; didácticas: cuál es la aportación específica de tal técnica para tal disciplina; o más generales: qué formación debe ser puesta en práctica para hacer de un ciudadano un teleespectador activo.
Las ciencias de la educación se interesan al análisis de situaciones de aprendizaje, al desarrollo de herramientas computacionales, así como a la investigación sobre las interfaces de usuario. Por el contrario, se han dejado aparte los fenómenos sociales de la informatización de la sociedad así como dar a conocer las investigaciones fuera de los círculos disciplinarios en los que se centran.
El lugar de las ciencias de la comunicación
Para las ciencias de la comunicación y de la información, el interés por las tecnologías y su aportación educativa ha llegado tarde debido a una concentración en el ámbito de la comunicación de masas, más que a las tecnologías y a los medios especializados. Los aspectos políticos (estrategias de decisión, políticas públicas, intereses industriales y económicos) han sido también raramente estudiados.
Se puede decir que existen pocos espacios estructurados para aproximarse a la investigación de las TIC y de la educación. Algunos lo intentado trabajando sobre el concepto de industria de la formación en la línea del análisis de industrias culturales. Otros lo han hecho por la vía del análisis del discurso, y otros más mediante la cuestión de los estándares y normas, particularmente de los sistemas de educación a distancia.
A pesar de los aspectos políticos, sociales y económicos que se encuentran en juego en la convergencia de las TIC con los sistemas educativos, queda la impresión de que existe un relativo desinterés por estas cuestiones. Se sabe de pocos laboratorios de investigación especializados en el tema y menos aún de equipos internacionales. Las ciencias de la comunicación, con su riqueza interdisciplinaria, son aptas para articular problemáticas de carácter técnico, político, discursivo y semiótico para entender mejor los aspectos sociales y políticos actuales.
Las ciencias de la comunicación están legitimadas para mostrar la importancia y diseñar la estructura de una educación estructurada con base en las cuestiones de la comunicación y de la información. Cada vez se vuelve más necesario reforzar la colaboración entre especialistas de la comunicación con aquellos de la información, una distinción que poco a poco se ve desaparecer.
Lo que hace de las disciplinas transversales su limitación y ventaja cuando se interesan en un nuevo tema es, como lo ha indicado Armand Mattelart, que son menos pretensiosas que otras para proponer respuestas a cuestiones mal formuladas.
Referencias:
Artículo inspirado y con base en: Ollivier, Bruno y Françoise Thibault (2004). "Technologies, éducation et formation" in Hermés 38. Les Sciences de la information et de la communication. Savoirs et pouvoirs. Paris: CNRS Éditions.
González, F., Guitérrez, A., Veneroni, F. et al. (1998). La televisión mexicana. México: RMC Comunicación.
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Everardo Reyes. París, 2004-2006.